¿Cuán bien preparados están los hogares noruegos para una crisis? Según el informe DSB 2025

Hvor godt forberedt er norske husholdninger på en krise? Ifølge DSB-rapporten 2025

En los últimos años, el debate sobre la seguridad y la preparación para emergencias en el hogar ha pasado de ser un tema de nicho a convertirse en una necesidad social real. Noruega, a menudo descrita internacionalmente como un país estable con un alto nivel de vida e instituciones sólidas, no está exenta de las amenazas modernas que pueden afectar la vida cotidiana de las familias comunes. En muchos casos, la diferencia entre una crisis manejable y una situación más grave no solo depende de la capacidad de las autoridades, sino también de lo bien preparado que esté cada hogar de antemano.

El informe "Estudio poblacional sobre la conciencia y el comportamiento de los hogares noruegos en relación con la preparación para emergencias", elaborado para la Dirección de Seguridad Civil y Preparación para Emergencias (DSB) en enero de 2025, ofrece una imagen clara de cómo la población percibe el riesgo y cuán bien equipados están realmente los hogares noruegos para afrontar la interrupción de los servicios básicos. La encuesta fue realizada por Ipsos a través de un panel web con una muestra representativa de la población mayor de 18 años, basada en 1000 entrevistas realizadas a finales de 2024.

Uno de los hallazgos más importantes del informe es que las mayores preocupaciones de los noruegos giran cada vez más en torno a las vulnerabilidades modernas, y no solo a las catástrofes tradicionales. El evento que genera más inquietud es el riesgo de ciberataques contra los sistemas de control y la infraestructura crítica. Esto apunta a una comprensión creciente de la dependencia de la sociedad de las soluciones digitales y de la rapidez con la que un colapso tecnológico puede tener consecuencias prácticas tanto para los servicios públicos como para los particulares. Los ataques terroristas son la segunda mayor preocupación, seguidos de eventos que con el tiempo han recibido más atención, incluidas las inundaciones y la creciente preocupación por las acciones de guerra en suelo noruego. Este desarrollo muestra que la percepción del riesgo es más cercana y más probable que antes.

Al mismo tiempo, lo más significativo del informe no es solo lo que la gente teme, sino la brecha entre la preocupación y la preparación real en el hogar. Aunque muchos afirman haber reflexionado sobre qué harían en caso de un corte prolongado de electricidad o una interrupción de las comunicaciones, los resultados muestran que más de la mitad de los hogares no se sienten bien preparados para sobrevivir una semana sin electricidad, agua, internet o red móvil. Esto es especialmente importante porque la pregunta en 2024 se modificó para referirse a una semana, mientras que encuestas anteriores medían la capacidad de los hogares para sobrevivir tres días. El cambio concuerda con la recomendación de las autoridades de que los ciudadanos deberían poder manejar una situación de crisis sin ayuda inmediata de la sociedad durante un período limitado.

En cuanto a lo que la gente realmente tiene disponible en casa, el informe muestra que la mayoría de los hogares tienen equipo básico como fuentes de luz alternativas, velas y cerillas o encendedores. Muchos también tienen alimentos no perecederos o enlatados que cubren las necesidades durante unos días, así como botiquín de primeros auxilios y una batería externa para el móvil. Sin embargo, se revelan claras debilidades en áreas que pueden volverse críticas en un evento más prolongado. El almacenamiento de agua potable sigue siendo limitado y no ha aumentado en comparación con el año anterior, y la proporción de quienes tienen soluciones suplementarias como radios DAB con baterías, pastillas de yodo o fuentes de energía alternativas sigue siendo relativamente baja.

El informe también subraya que la preparación no se trata solo de lo que se posee, sino de lo que se sabe y se puede hacer. Aunque más de la mitad afirma saber primeros auxilios básicos, todavía hay una importante falta de planes concretos sobre cómo obtener información o buscar ayuda si la red móvil e Internet fallan. La proporción de personas que han pensado en esto ha aumentado, pero sigue siendo baja. Esto significa que muchos hogares, en una situación de crisis real, pueden quedarse sin información y sin la posibilidad de coordinarse con la familia o la comunidad local.

Otro hallazgo importante es lo limitado del conocimiento que muchos tienen sobre las soluciones municipales de preparación. Una proporción relativamente pequeña de la población sabe si el municipio tiene un punto de encuentro fijo para los ciudadanos en caso de accidentes y crisis mayores. Aunque varios afirman saber dónde pueden encontrar información del municipio si ocurre una crisis, la incertidumbre sigue siendo grande. Esto demuestra que la preparación eficaz también tiene una dimensión local, y que la información sobre los planes municipales debe ser visible y fácilmente accesible antes de que ocurra un evento.

Al mismo tiempo, el informe muestra signos de un cambio gradual en las actitudes. Una clara mayoría apoya la afirmación de que los hogares deben estar preparados para arreglárselas sin la ayuda de la sociedad durante una semana, y ha habido un aumento en la proporción de personas que afirman haber reforzado su preparación personal en el último año. Además, los resultados sugieren que las medidas de información de la DSB han sido efectivas, ya que muchos de los que han leído el folleto sobre preparación personal han implementado medidas o planean hacerlo en un futuro próximo.

La conclusión es clara: incluso en un país con instituciones sólidas y alta confianza, una crisis puede afectar rápidamente la vida cotidiana si los servicios básicos se interrumpen. Por lo tanto, la preparación personal no debe entenderse como una medida extrema o una reacción impulsada por el miedo, sino como una elección racional y responsable para fortalecer la seguridad y la resiliencia de la familia. El desafío futuro no es solo aumentar la conciencia sobre el riesgo, sino traducir esta conciencia en planes sencillos, medidas prácticas y hábitos sostenibles que reduzcan la vulnerabilidad cuando ocurra lo inesperado.

Fuente: DSB, "Encuesta de población sobre la conciencia y el comportamiento de los hogares noruegos en relación con la preparación para emergencias", enero de 2025.

Regresar al blog

Deja un comentario